sábado, 21 de abril de 2007

Razón de sobra para la lucha


INTIMO

Basta de ramas
cayendo sobre mis huesos

derrítanme el iceberg
que se atoró en mi pecho

se han dormido los días
pero casi no recuerdo mis sueños.
Con vos, pero sonriente, niño afgano comparto la vida entera.
Sin tus ganas de vivir, se pierde el sentido de la alegría, pero se potencian las ansias de profundizar la pelea para se termine la barbarie y se equilibre la balanza social en este planeta.

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