Un fotomontaje poético para compartir con mis amigos.
La toma, del fotógrafo Carlos Muñoz, conduce hacia múltiples espacios posibles, ocultos todos tras la densa niebla que nos impide ver más allá de nuestras propias fragilidades.
Observemos en profundidad... hasta alcanzar nuestra propia luz y un cielo más despejado en el corazón.
Que tengan unas dulces Pascuas, básicamente rodeados de afectos y con el imprescindible tiempo necesario para mirar hacia adentro y poder animarse a corregir todo lo que no esté bien realizado. La humildad cuesta, pero es el más sublime de los valores plausibles de ser alcanzados por los seres humanos.

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