Recomenzar
Renacen los latidos
tras larga temporada
cuando las piedras ocultaban
la manta de césped bajo mis pies,
el granizo era más frecuente
que el sol,
los peces morían en
lagunas disecadas.
Volver a sembrar
seleccionar la semilla
abrirle las puertas a su
crecimiento, implorar al cielo
para que me nutra
de su espíritu en vuelo
permanente.
Aprender a convivir
rodeado de tesoros:
las esmeraldas que tiñen
tus ojos estelares,
los rubíes que prestan su color
al caramelo que recubre
a tu corazón.
El mendigo se vuelve millonario
cuando se llena con la música
que tus labios guían al espacio
entre susurros y el advenimiento
de tus caricias.
Reiniciar aquello que
-supuestamente-
nunca habría de volver.
Descubrir un sendero
donde tus manos guíen
los pasos de un hombre
cansado.

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