viernes, 9 de noviembre de 2007

Eterno retorno


Recomenzar


Renacen los latidos

tras larga temporada

cuando las piedras ocultaban

la manta de césped bajo mis pies,

el granizo era más frecuente

que el sol,

los peces morían en

lagunas disecadas.


Volver a sembrar

seleccionar la semilla

abrirle las puertas a su

crecimiento, implorar al cielo

para que me nutra

de su espíritu en vuelo

permanente.


Aprender a convivir

rodeado de tesoros:

las esmeraldas que tiñen

tus ojos estelares,

los rubíes que prestan su color

al caramelo que recubre

a tu corazón.


El mendigo se vuelve millonario

cuando se llena con la música

que tus labios guían al espacio

entre susurros y el advenimiento

de tus caricias.


Reiniciar aquello que

-supuestamente-

nunca habría de volver.


Descubrir un sendero

donde tus manos guíen

los pasos de un hombre

cansado.

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