Así, engendraron múltiples golpes de Estado, múltiples desfiles de botas copando las calles, cerrando los locales de partidos políticos, silenciando las voces del pueblo y su natural derecho a la protesta y a la rebelión contra aquello que los somete injustamente.
Grandes grupos empresarios, alto clero de la iglesia apostólica romana, FF.AA. salvo honrosas excepciones, empresariado del campo liderados por la Sociedad Rural Argentina, sectores de la "crema" del periodismo formador de opinión (Mariano Grondona, Bernardo Neustadt por citar los dos casos más emblemáticos y rancios) y financistas extranjeros, sumados al inefable Departamento de Seguridad de los Estados Unidos, diseñaron desde los 60 y hasta los albores de los 90, el mentado proyecto de aniquilamiento de las economías regionales americanas.
Para ello, era necesario matar, torturar, violar, aterrorizar y hasta desaparecer a varios cientos de miles de pobladores de estas tierras latinoamericanas.
Argentina, con tristes antecedentes en 1930, 1943, 1955 y 1966, vio apagar su luz durante 7 años (1976-1983) en los cuales se perdió la República, se gobernó con la infamia y el terror, se perdió una guerra absurda, se generó hambre y desocupación, se dejó un país embargado internacionalmente, y como herencia más cruel, se sembró el pánico, la apatía por la militancia a favor del crecimiento de la democracia, y a modo de moño para su obra diabólica, se exhibieron los presupuestos educativos más bajos en la historia argentina.
Sólo un pueblo que goce de la verdad, es capaz de revertir su futuro.
Sólo un pueblo en el cual no haya ni el menor rasgo de injusticia social, y que haya aclarado todas sus cuentas pendientes con el pasado, podrá salir efectivamente adelante.
El desafío es el mismo que pensaron hombres de bien como Hipólito Yrigoyen, Alfredo Palacios, Juan B.Justo, Alicia Moreau, Arturo Illia, Lisandro De la Torre y hasta el propio Juan D.Perón: Un país para el reparto justo y el disfrute de muchos, o un país para pocos, basados en el sacrificio de muchos.
SEGUIMOS VIVIENDO EN LA OPCIÓN B. UN POCO MENOS QUE ANTES, QUIZÁS. PERO NO SE HA AVANZADO AÚN HACIA LA ROTUNDA TRANSFORMACIÓN SOCIAL, CON SEVERO PENSAMIENTO DISTRIBUTIVO Y EQUITATIVO DE LA TOTALIDAD DE LAS RIQUEZAS DEL PAÍS, ENTRE LOS QUE LA HABITAN.
Es la gran deuda interna e histórica que muchos argentinos, aún, parecen ignorar o procuran hacer la vista gorda para no ofrecer su inclaudicable compromiso a favor de los que menos tienen y que no son responsables por un sistema socioeconómico basado en la inmoralidad y la injusticia, que los hizo nacer en la miseria, el hambre y el acceso restringido a la salud y la educación.
Que este 24 de Marzo traiga MEMORIA para con aquellos que pensaron en revertir todo esto. Con sus errores y aciertos, pero con la mente plena de ilusiones no individualistas, sino colectivas, para el bienestar general.
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