
Un homenaje para los trabajadores de todas partes, entre los cuales felizmente me incluyo, consciente del sector social al cual pertenezco, en el cual me muevo a diario, y al cual jamás abandonaré moral ni ideológicamente.
Escogí estos versos del poeta uruguayo Juan Cunha (1910-1985)
sábado, 28 de abril de 2007
Antesala del Día de los Trabajadores
sábado, 21 de abril de 2007
PUNTO Y APARTE
Potentes estos días amparados
en abrigadas noches sin desiertos;
Lúgubres bosques desmontados
claman venganza en su nombre;
Mañana será tarde y a la tarde
sentiremos un sórdido silencio
donde levitan sin destino
los sueños por los que nadie peleó.
Las plazas ya sin niños
plagadas de rateros;
El espasmo del aire que respiro
y Chernobyl aullando de nuevo;
Hombres naufragando en un océano
de peces muertos tras probar el
negro sabor del dinero.
Poderosos estos días
de noches para el desvelo;
Fugaces luciérnagas iluminan
en su inútil huída
a este miedo.
Razón de sobra para la lucha
Basta de ramas
cayendo sobre mis huesos
derrítanme el iceberg
que se atoró en mi pecho
se han dormido los días
pero casi no recuerdo mis sueños.
martes, 17 de abril de 2007
Ruego de amor

¿Hasta dónde te dejarán llegar, querido amigo, con tus reclamos de amor en la existencia de los hombres que te han olvidado?
¿Podrás apreciar en tus últimos años una vejez apacible y con niños abrazándote mientras soñás con el sueño de los héroes de la vida?
¿En qué momento perdimos la cuenta de los elementos más esenciales que, cual Principito afirma, ¨son invisibles a los ojos¨?
¿Puedo ayudarte para dulcificar tus horas contadas? ¿ O acaso sos vos quien me desborda el alma con la magia de tus ojos infinitamente esclarecedores de la ternura que el ser humano, en su condición de animal racional, es incapaz de alcanzar en su propio devenir?
¿Será que no quiero decirte adios, y por ello duplico tu eternidad? Que primero fue conquistada por la lente de la artista, y ahora por el medio de publicación de esta declaración de amistad duradera que te regalo humildemente.
No tendrás más nombre que el que quieras tener, y para mí una simple mirada tuya obrará como bálsamo en todas las heridas, una inyección para seguir avanzando con firmeza entre las hojas caídas. Y sólo te llamaré amor, amor en estado puro, tierno y desinteresado. Amor en plenitud, cristalizado en tus ojos infinitos, que jamás olvidaré.



