sábado, 26 de abril de 2008

Desmontes, sojización... 1º parte




A propósito del Día Mundial de la Tierra

En nuestro país se continúa debatiendo la problemática entre el Gobierno central y los productores ligados a la actividad agrícola ganadera. Motivado por el citado escenario que nos atraviesa diariamente con algunos efectos nocivos para las economías urbanas, he diseñado este compilado descriptivo de una serie de tópicos a ser tenidos en cuenta, si es que realmente pretendemos instalar una producción agro-ganadera más responsable con el medio ambiente en el cual se desarrolla.

Veamos, pues, los siguientes pormenores:

El Modelo Agroexportador argentino

En Argentina se producen 70 millones de toneladas de cereales, y más de 90 millones de toneladas de productos agrícolas por año. Si bien somos un país eminentemente agropecuario, las características del modelo productivo hacen que hoy gran parte de nuestra población no pueda cubrir sus necesidades alimentarias básicas.
Esta paradoja se explica por el modelo agroalimentario implantado al amparo de los procesos de globalización neoliberal.
Se trata de un modelo dominado por las grandes empresas transnacionales y las tecnologías que ellos controlan: los supermercados en la distribución final de alimentos, la gran industria alimentaria, la industria semillero y de agrotóxicos, y el capital financiero concentrado (pool de siembra). Un modelo que produce materias primas (commodities) para la exportación, y no alimentos en cantidad y calidad suficientes para nuestra población, obligando a veces a la importación de alimentos que antes producían nuestros productores sociales.
Un modelo que produce a gran escala, con “ahorro” de mano de obra, donde el capital financiero arrienda las tierras de los productores explotándolas en función del máximo beneficio, degradando el medioambiente y comprometiendo su capacidad productiva futura.
Un modelo que ya ha expulsado a más de 200.000 agricultores, trabajadores rurales y sus familias. Un modelo que, en definitiva, impulsa una agricultura industrial “sin agricultores”; que convierte un recurso renovable como el suelo, en un recurso no renovable o altamente degradado en su estructura físico-química y en su diversidad biológica. Una agricultura que es sólo un paso de mediación en la reproducción del capital financiero, el cual invierte en el recurso tierra extrayéndole todo su potencial rentable hasta agotarlo; expulsa a los agricultores, y se va hacia nuevos destinos más lucrativos, dejando un desierto a sus espaldas.

La concentración de la tierra y la expulsión de campesinos

El avance de los cultivos orientados al mercado internacional impulsó la expansión de la frontera agropecuaria. Por un lado, se destinaron a la producción de tierras que no eran de uso agrícola, desforestando bosques y selvas nativos, como las yungas salteñas. Esta incorporación de nuevas tierras para la agroexportación produce conflictos con los campesinos que trabajan y ocupan legítimamente esas tierras, con las comunidades de los pueblos originarios (ocupantes ancestrales de esos espacios), generando también un profundo deterioro ambiental, en algunos casos irreversible.

El monocultivo de soja y el control de las multinacionales sobre la producción

El modelo agropecuario actual se basó desde un inicio en la producción de soja transgénica. En nuestro país casi el 100% de los cultivos de soja son transgénicos, es decir, genéticamente manipulada para tolerar el agroquímico (Round Up) que produce Monsanto, la misma multinacional que tiene el derecho de propiedad sobre la semilla.

El modelo de la soja transgénica es un claro ejemplo del avance de las transnacionales por el monopolio del comercio y la privatización de materiales genéticos que son patrimonio de la humanidad y por ende, no apropiables en forma privada. En pocos años el capitalismo avanzó hacia el manejo casi total del principal insumo de la producción agropecuaria: la semilla. De las siete mil empresas que en los ´80 controlaban la producción de semillas en el mundo, actualmente, sólo alrededor de veinte dominan el 50% de ese mercado a escala mundial.

Contra los desmontes

Cada año, la Argentina pierde 250.000 hectáreas de bosque nativo. Es decir, una manzana cada dos minutos. La zona más afectada es el Noroeste, en donde el avance de la frontera agropecuaria para plantar soja e introducir ganado va arrasando con los ejemplares de quebrachos y algarrobos, con el hábitat del yaguareté y el oso hormiguero y, en definitiva, con el patrimonio natural de nuestro país.
En la actualidad, sólo queda el 25% de los bosques nativos y, si se avanza sobre la idea de lograr constantes incrementos en productividad, y por ende rentabilidad tal como pretende el sector productivo, este número va a seguir bajando de manera alarmante.
Como ejemplo hasta considerar un informe estadístico del Instituto de Colonización, organismo encargado de la administración y colonización de las tierras fiscales en Chaco, en 1999 en la provincia de Chaco había 1.938.547 hectáreas de tierras fiscales, las que en su mayoría correspondían a bosque nativo. Para 2005, quedaban 687.053 hectáreas. De acuerdo a este informe, en esos años, se extraviaron 1.251.494 hectáreas.

Una propuesta posible

Para revertir esta situación, la organización Greenpeace reclamó al Congreso Nacional la urgente sanción del proyecto de ley de Emergencia Forestal. El proyecto decreta la emergencia forestal en todo el territorio nacional y establece una moratoria a los desmontes de bosques por un año.
Durante ese lapso, cada provincia deberá desarrollar un ordenamiento territorial en las zonas de bosques nativos para que el territorio sea utilizado de manera racional, compatibilizando las necesidades sociales, económicas y ambientales. Además, sería necesario confeccionar un régimen que establezca los presupuestos mínimos para la protección de los bosques nativos.

martes, 15 de abril de 2008

Pensamiento Grande


Alguna vez iba a llegar el tiempo de citarlo. Inexorable como el paso de la vida, hoy es el momento apropiado para reencontrarnos con él.
No realizaré mayores prolegómenos, sencillamente citaré a Eduardo Galeano y una sentencia que parte de la metáfora potente, pero que puede encontrarse en un abrazo con el pensamiento del hermano común, hijo del pueblo.
"... en cierto modo, la derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden: Es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin: la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre, hambrienta".

domingo, 6 de abril de 2008

Reivindicación del concepto "Lucha de clases"

Últimamente vengo observando a no pocas personas exhortar a que finalice esa dicotomía entre "ricos versus pobres" para avanzar hacia una supuesta confraternidad absoluta.


La amistad entre el que tiene de sobra y el que nada tiene. Con el agregado de que el primero, casi nunca se interesa por ceder algo preciado para el segundo, que es la dignidad humana por intermedio del trato igualitario, honrado, sin ventajismos y con absoluta justicia social.
Por lo cual, plantear el tramposo sofisma de la concordancia entre poderosos y subyugados, es simplemente un artilugio para intentar garantizar la continuidad de la explotación abierta y descarada de los unos sobre los otros. El miserable que no es culpable por haber nacido en tales condiciones, y ya no poder aspirar siquiera a salir de tal entorno, desde la óptica de los "bienintencionados demócratas"(liberales en materia financiera pero conservadores retrógrados en términos morales las más de las veces), que claman por la confraternidad absoluta entre clases sociales, debería aceptar servilmente su condición de explotado, saqueado generacionalmente, discriminado por su condición socioeconómica y marginado por los distintos estratos sociales. Todo a condición de, en definitiva, garantizar la "paz espiritual" del burgués o terrateniente al cual sólo le importa su status, sus relaciones privadas, los métodos o modos para progresar individualmente -nunca con un sentido colectivo- aunque en el fondo sepan que para que exista, en un sistema de mercado liberal tal crecimiento, SE TIENE QUE PARTIR DE LA BASE DE QUE TAL CRECIMIENTO ESTÁ SUSTENTADO SOBRE LAS PENURIAS DE MILES DE SEMEJANTES. Y NO SENTIR EL MENOR REMORDIMIENTO POR ELLO.

Se legitima en el inconsciente colectivo la inmoralidad más atroz que puede existir entre seres humanos.
Para eso, luego, existen en última instancia, los confesionarios, la clerigalla, o costosas terapias alternativas...

Carlos Marx supo escribir, allá por 1848: "La historia (escrita) de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases (...) Esta lucha ha acabado con una transformación revolucionaria de toda la sociedad o con la ruina de las clases en lucha.
Nuestra época no eliminó el antagonismo de las clases; lo ha vuelto más simple ya que la sociedad se va escindiendo cada vez más en dos grandes campos enemigos: la burguesía y el proletariado.
La burguesía es la clase de los modernos capitalistas, son los propietarios de los medios de producción y los patrones de los asalariados.
El proletariado es la clase moderna de los asalariados, no son propietarios de medios de producción, se ven obligados a vender su fuerza laboral para subsistir".


Toda lucha social, es una lucha entre clases. Desde el trabajador que reclama un salario más digno o condiciones laborales superiores, hasta el joven del interior del país que no puede acceder fácilmente a un empleo jerarquizado en las grandes metrópolis, en igualdad de condiciones con un semejante nacido y formado en la propia metrópoli... hasta otras temáticas de índole educativa, sanitaria, cultural, los accesos para unos y otros a todos esos recursos, y las posibilidades, incluso, de alcanzar posiciones privilegiadas en la gestión de gobierno de un país.

El que nació humilde, vive varios pasos por debajo del que inició su existencia con mayores comodidades materiales. Demasiados pocos consiguen vencer la barrera de la marginación, y la automarginación cultural a la cual se ven sometidos cognitivamente tras generaciones completas que fueron incorporando en su memoria la idea de lo "natural" de su condición que debe sobrellevar para respetar el orden establecido.
Negar la existencia de la lucha de clases cotidiana, es un áspero gesto de violencia ante los más desprotegidos.

Cerremos con un poco de historia sintética:
1- Para analizar la lucha de clases, y su desarrollo como impulsor de los sucesos históricos mundiales, necesitamos saber cómo surgió la división de clases, y cómo el proceso de la conquista de América, por parte de los europeos, aceleró el derrumbamiento del orden feudal en el mundo."Desde el descubrimiento de América que lanzó a los conquistadores europeos a través de los mares a ocupar y explotar las tierras y los habitantes de otros continentes (como el africano), el afán de riqueza fue el móvil fundamental de su conducta. El propio descubrimiento de América se realizó en búsqueda de rutas más cortas hacia el oriente cuyas mercaderas eran altamente pagadas en Europa..."
Nace entonces una nueva clase social, los productores y comerciantes de
productos manufacturados. Surgen por no poder satisfacer la creciente demanda de los nuevos mercados. Esto aceleró el proceso revolucionario de descomposición de la sociedad feudal en las postrimerías de la edad media.
La sed de oro y el afán de ganancia fue el impulso del nacimiento de esta nueva clase. Con el desarrollo de la
industria manufacturera y el comercio en pleno crecimiento, fue creciendo su influencia social.
Las nuevas fuerzas de
producción que se desarrollaban, ya no aguantaba con el viejo sistema feudal de servidumbre, sus leyes, instituciones, su filosofía, su moral, su ideología política, etc. "Nuevas ideas filosóficas y políticas, nuevos conceptos del derecho y del estado, fueron proclamados por los representantes intelectuales de la burguesía. Poco a poco se hicieron conciencia en los medios explotados; eran entonces ideas revolucionarias frente a las ideas caducas de la sociedad feudal..."
Los campesinos, artesanos y los obreros de las
industrias manufactureras, liderizados por la burguesía hecharon a la basura el orden feudal, su filosofía, sus intereses, sus instituciones, sus leyes y los privilegios de la clase dominante, es decir, "la nobleza hereditaria". Entonces la burguesía consideraba justa y necesaria la revolución, no pensaba que el orden feudal podía y debía ser eterno como piensa ahora de su orden social capitalista.
Invitaban a los campesinos, artesanos y obreros, a luchar contra las relaciones gremiales, y reclamaban el poder político; por supuesto las monarquías, el clero y la nobleza, defendían tenazmente sus intereses de clase y proclamaban el derecho divino de la corona y la intangibilidad del orden social.
"Ser liberal y proclamar las ideas de Juan Jacobo
Rousseau portavoz de la filosofía burguesa, constituía para las clases dominantes un delito tan grave, como es hoy ser socialista y proclamar las ideas de Marx, Engels y Lenin."

NOS QUEDA RESOLVER COMO PAÍS EL DILEMA: ¿UN PAÍS PARA POCOS BASADOS EN LAS PENURIAS DE MUCHOS, O UN PAÍS PARA MUCHOS, QUE IMPLICARÁ INEVITABLEMENTE PERJUDICAR A LOS INTERESES EGOÍSTAS DE UNOS POCOS?


En la foto inferior: Agustín Tosco, acaso el más brillante líder sindical argentino, que pugnó por la lucha mancomunada entre sindicatos, estudiantes y exponentes del ámbito cultural. Y que estableció la irrefutable y cruenta realidad de la lucha de clases en la vida cotidiana del país.

miércoles, 2 de abril de 2008

¿Un mundo feliz?

Párrafo de la "Rebelión de Atlas", de la filósofa y pensadora rusa, emigrada a USA, Ayn Rand.



"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada;


Cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted;


Cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad , lamentablemente, está condenada." (Ayn Rand, La Rebelión de Atlas, 1957)

¿Conservar el statu quo vigente, reformarlo tibiamente, o revolucionarlo de raíz?
El terreno para la valentía, radica precisamente en arriesgarlo todo aún así debamos avanzar hacia un nuevo orden totalmente desconocido.
Para la mayoría de la humanidad, peor no podrá ser. Lo cual indica que, de por sí, eso nuevo ya será mejor.


jueves, 27 de marzo de 2008

Situación crítica entre empresarios del campo y el Gobierno nacional


UN CONFLICTO CON MÚLTIPLES ACTORES

Se desmadró el país, una vez más. Nuevamente, como en anteriores ocasiones a lo largo de nuestra historia, sectores poderosos del campo incidieron en que esto así sucediese. Aunque en esta cita con el caos, cierta actitud soberbia emanada por el Gobierno Nacional también tuvo su decisiva cuota de responsabilidad.

Esa misma soberbia que tantos dirigentes exhortaron a que supieran acaso suavizar, tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández. Y que, con los hechos a la vista, queda claro que no se ha sabido – o querido – modificar.

Poco tiempo después de la asunción presidencial de Cristina, Carlos Heller, Eduardo Buzzi en representación de la Federación Agraria Argentina, y otros cuadros sociales de relativa cercanía – y hasta reconocida simpatía en algunos casos – hacia la actual primer mandataria, se reunieron con la citada para solicitarle una profunda evaluación de la situación de pequeños y medianos productores del campo argentino. Con el propósito de que se tomasen medidas, claro está, tendientes al mejoramiento de las condiciones generales para su producción y rentabilidad, en un contexto de padecimiento de groseros manejos oligopólicos de unos pocos poderosos, nucleados por la anacrónica, golpista y neoconservadora Sociedad Rural Argentina. Además de los grandes grupos empresariales extranjeros, firmas éstas que se han venido dedicando, en su inmensa mayoría, a la explotación de la soja, para amasar rápidas fortunas, en proyectos totalmente cortoplacistas, indiferentes frente a la pauperización de la tierra que la sojización continuada es capaz de generar.

Si el Gobierno hubiera sido capaz de saber distinguir entre la realidad de los pequeños productores con la de los tradicionales integrantes de la “oligarquía vacuna”, quizá se habría evitado este inmenso dolor de cabeza, que puede llevar hacia un horizonte demasiado débil en cuanto a la credibilidad presidencial frente a los ojos de una buena parte de la sociedad argentina.

Meter a todos en la misma bolsa es un gesto, cuando menos, de miopía ejecutiva.

No obstante, de los errores se aprende. Y se aprende con humildad. O se debe aprender a ser un poco más humilde, en todo caso.

Del otro lado, nada nuevo: La derecha argentina que levanta las banderas de la democracia y la libre empresa, pero que no es sino un sofisma histórico para ocultar el verdadero mensaje que han conseguido instalar tantas veces en nuestra historia: Democracia para el beneficio de unos pocos y el sacrificio de muchos; libre empresa para el enriquecimiento de contadas familias, y las penurias de millones.

El error del cual no será fácil salir para la Presidenta, radica en no haber garantizado un trato diferencial para pequeños y medianos productores del campo, con menores retenciones para éstos y mayores para los pooles de siembra y grandes terratenientes.

Mención especial para las auténticas fuerzas de choque del Gobierno, lideradas por personajes de la talla de Luis D´Elía, Emilio Pérsico, o hasta Hugo Moyano. Un desagradable espejismo de ciertas actitudes repudiables del peor pejotismo de antaño.

Mención dos: Luciano Míguens, titular de la S.R.A. Quien suscribe estas líneas, pudo prestar atención a éste en un canal televisivo de circuito cerrado, ligado al agro, allá por el año 2005, subrayar que la población argentina “debe acostumbrarse a consumir NUEVOS CORTES de carne, aún NO CONOCIDOS” por el mercado interno, puesto que “desde el lomo hasta la paleta deben ser destinadas a la exportación”. Ese es su proyecto y el de los de su clase. Ese NO PUEDE SER el proyecto de los argentinos que piensan en el bienestar auténtico de todos los argentinos.

Por ahora hay un aparente vencido, pero ningún claro vencedor. Mejor así.
Deseo que esto no sea terreno para especuladores políticos, como Mauricio Macri o Elisa Carrió por citar casos emblemáticos. En el caso de la ex candidata a Presidente, con su aparente discurso pacifista, cuando en verdad tiende a la agudización de las discordias entre pares. Otro rancio exponente es Eduardo Duhalde, quien ayer tuvo el arrojo de salir a lisonjear públicamente a los empresarios del campo, en un momento en el cual ardía el clima interno.

Son de los que pretenden apagar el fuego con nafta, tranquilos por que no son ellos los que gobiernan. Así es muy fácil, y ésa no es la oposición coherente que necesita una nación a la búsqueda de su crecimiento general.

El eje central al que nadie alude, y que origina la raíz del conflicto aquí señalado, se llama Economía de Mercado.

Alguna vez, quien tenga un contundente proyecto de país igualitario, tendrá que definirse a favor de la Reforma Agraria, la cooperativización de los pequeños productores, el reparto de las grandes extensiones de tierras productivas entre pequeños, medianos productores y peones de campo, y la consiguiente expropiación de tierras de terratenientes, tanto nacionales como extranjeros. Que son casi lo peor que le ha podido ocurrir a la historia de la agro-ganadería nacional.

Y la consecuente expulsión, sin más, de éstos citados integrantes de la clase oligárquica latifundista, fuera del país.

Sólo un pueblo que goce de plena Justicia Social en todos sus aspectos, es capaz de crear las condiciones para el enaltecimiento de todos, sin excepción. Con trabajo digno, y con ganancias lo suficientemente justas como para una vida confortable. Sin la exhuberancia ni la impudicia que propicia la ostentación de riquezas desmedidas. E inmorales, por donde se las mire.

Hay que reinstalar la Reforma Agraria como vía hacia la socialización de la producción rural, a favor de los pequeños productores y de los que menos tienen y nadie menciona, es decir, los peones de campo y sus familias, de miserables salarios y una historia de privaciones, hambre y restricción en el acceso a la educación como todo ciudadano merece alcanzar.

Muchos pelean por ganar posiciones de poder, pero casi nadie plantea con cojones por dónde transita la solución de fondo, que suele ser la más antipática y hasta dolorosa a los ojos de los pícaros de siempre, pero la mejor, le pese a quien le pese.

lunes, 24 de marzo de 2008

Un 24 de Marzo...

Un 24 de Marzo de 1976, se instauró algo más que una dictadura militar. Se instauró algo más que el macabro Proceso de Reorganización Nacional, así considerado por sus ideólogos, benefactores y por una muy nutrida porción del pueblo argentino. El cual, innegablemente es de mayoritaria e histórica tendencia fascistoide-conservadores. De proyección liberal en materia económica siempre y cuando ese liberalismo les llene los bolsillos de manera fácil y pronta, pero de pensamiento y moral conservadora pseudo fascista.

Así, engendraron múltiples golpes de Estado, múltiples desfiles de botas copando las calles, cerrando los locales de partidos políticos, silenciando las voces del pueblo y su natural derecho a la protesta y a la rebelión contra aquello que los somete injustamente.

Grandes grupos empresarios, alto clero de la iglesia apostólica romana, FF.AA. salvo honrosas excepciones, empresariado del campo liderados por la Sociedad Rural Argentina, sectores de la "crema" del periodismo formador de opinión (Mariano Grondona, Bernardo Neustadt por citar los dos casos más emblemáticos y rancios) y financistas extranjeros, sumados al inefable Departamento de Seguridad de los Estados Unidos, diseñaron desde los 60 y hasta los albores de los 90, el mentado proyecto de aniquilamiento de las economías regionales americanas.

Para ello, era necesario matar, torturar, violar, aterrorizar y hasta desaparecer a varios cientos de miles de pobladores de estas tierras latinoamericanas.


Argentina, con tristes antecedentes en 1930, 1943, 1955 y 1966, vio apagar su luz durante 7 años (1976-1983) en los cuales se perdió la República, se gobernó con la infamia y el terror, se perdió una guerra absurda, se generó hambre y desocupación, se dejó un país embargado internacionalmente, y como herencia más cruel, se sembró el pánico, la apatía por la militancia a favor del crecimiento de la democracia, y a modo de moño para su obra diabólica, se exhibieron los presupuestos educativos más bajos en la historia argentina.


Sólo un pueblo que goce de la verdad, es capaz de revertir su futuro.

Sólo un pueblo en el cual no haya ni el menor rasgo de injusticia social, y que haya aclarado todas sus cuentas pendientes con el pasado, podrá salir efectivamente adelante.

El desafío es el mismo que pensaron hombres de bien como Hipólito Yrigoyen, Alfredo Palacios, Juan B.Justo, Alicia Moreau, Arturo Illia, Lisandro De la Torre y hasta el propio Juan D.Perón: Un país para el reparto justo y el disfrute de muchos, o un país para pocos, basados en el sacrificio de muchos.

SEGUIMOS VIVIENDO EN LA OPCIÓN B. UN POCO MENOS QUE ANTES, QUIZÁS. PERO NO SE HA AVANZADO AÚN HACIA LA ROTUNDA TRANSFORMACIÓN SOCIAL, CON SEVERO PENSAMIENTO DISTRIBUTIVO Y EQUITATIVO DE LA TOTALIDAD DE LAS RIQUEZAS DEL PAÍS, ENTRE LOS QUE LA HABITAN.

Es la gran deuda interna e histórica que muchos argentinos, aún, parecen ignorar o procuran hacer la vista gorda para no ofrecer su inclaudicable compromiso a favor de los que menos tienen y que no son responsables por un sistema socioeconómico basado en la inmoralidad y la injusticia, que los hizo nacer en la miseria, el hambre y el acceso restringido a la salud y la educación.

Que este 24 de Marzo traiga MEMORIA para con aquellos que pensaron en revertir todo esto. Con sus errores y aciertos, pero con la mente plena de ilusiones no individualistas, sino colectivas, para el bienestar general.

Y que este 24 de Marzo no sólo traiga MEMORIA, sino COMPROMISO REAL CON EL PRESENTE Y EL FUTURO QUE SE AVECINA.

jueves, 20 de marzo de 2008



NOCHE CON LLUVIA

Diluvia y no se detiene.
una pareja comparte besos
bajo la atenta mirada
del paraguas heroico.

La lluvia invade los recuerdos,
inunda viejas esquinas
donde un grupo de adolescentes
aún huye entre canciones y el
típico aroma
a promesas que no
se han de cumplir.

Arriba, un disparo
abrazado a fogonazos continuados
como las luces de aquella
película que vimos
hasta nuestro aburrimiento.

Nuevamente llueve
pero decido hacerle frente
a su irremediable acidez:
sutilezas del que aprende
solo
a enjuagar sus mejillas
humedecidas.